No deja de sorprenderme la enorme capacidad que tienen a veces los hoteleros de las grandes ciudades de ignorar a sus clientes de ocio.
No deja de sorprenderme la enorme capacidad que tienen a veces los hoteleros de las grandes ciudades de ignorar a sus clientes de ocio.
Entiendo perfectamente que para un hotel de Madrid o Barcelona, la mayor parte de su estrategia comercial se centre en el mercado de negocios: a pesar de ser algo más exigente suele generar más ingresos por habitación de lunes a viernes. Nada que discutir aquí.
Pero por otra parte si consideramos que precisamente sábados y domingos, estos mismos hoteles enfocados al mercado de negocios quedan generalmente muy vacíos me gustaría como cliente no notar el desprecio por este tipo de clientela que más de un recepcionista me ha hecho sentir.
Entiendo que no solamente el desprecio en sí es condenable pero sobre todo que se trata de un grave error y que convendría prestar quizás algo más de atención a esos clientes de ocio, ya que al fin y acabo son los únicos que pueden generar ingresos adicionales sin interferir ni restar nada (al menos que yo sepa!) con los ingresos de la clientela business.
Y en este caso no pido a estos hoteles que hagan nada más que dar un servicio acorde con la categoría de su hotel, y por ejemplo no prescindan de prestar buena parte de sus servicios normalmente disponibles sin previo aviso a sus clientes.
No nos olvidemos que, al margen de la crisis económica que llevamos sufriendo varios años ya y que ha visto bajar la demanda de alojamiento por parte de los profesionales, conviene apuntarse por otro lado una obviedad y es que esta clientela de ocio puede perfectamente convertirse en clientela de negocio el día de mañana. ¡Hotelero urbano, la decisión es tuya!